Siempre defendimos las políticas inclusivas y este proyecto no es la excepción ya que tiene por objeto la creación del programa de acompañamiento para el egreso de jóvenes sin cuidados parentales, es decir, quienes por distintas circunstancias se encuentran transitoriamente separados de sus propias familias y necesitan de cuidados alternativos especiales.
En este sentido, necesitamos de políticas públicas que mejoren el bienestar y las posibilidades de los jóvenes.
Este proyecto de ley tiene por objeto principal el acompañamiento de los jóvenes que se encuentran en un proceso de transición entre el sistema de cuidado y la vida autónoma. Ellos son acompañados por un referente que les proporciona herramientas para que puedan desenvolverse en sociedad como personas autónomas y lograr su plena inclusión social. Esta iniciativa se aplica a los jóvenes que se encuentran en una franja etaria de entre 13 y 21 años.
Por otro lado, a modo de información, no quiero dejar de mencionar que en la Argentina contamos con la ley nacional de protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes, del año 2005, que se refiere a los organismos, entidades y servicios que diseñan, planifican, coordinan, orientan, ejecutan y supervisan las políticas públicas, de gestión estatal o privadas, en el ámbito nacional, provincial y municipal, destinados a la promoción, prevención, asistencia, protección, resguardo y restablecimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Además, allí se establecen los medios a través de los cuales se asegura el efectivo goce de los derechos y garantías reconocidos en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás tratados de derechos humanos ratificados por el Estado argentino y el ordenamiento jurídico nacional. Estas consideraciones están previstas en el artículo 32 de la norma.
La intención del proyecto de ley que estamos defendiendo es brindar apoyo a aquellos adolescentes que se encuentran en la etapa de transición a la vida autónoma, es decir, si bien la mayoría de los jóvenes egresan al cumplir la mayoría de edad, son muy pocos los que cuentan con un proyecto de vida autónoma.
¡Cómo no acompañar este proyecto si tenemos en cuenta que los actuales procesos de exclusión y marginación social tienen consecuencias muy dolorosas para los niños, niñas y adolescentes tales como el desamparo, el abandono y el maltrato!
No tenemos que dejar solos a nuestros jóvenes. Me parece importante que siempre consideremos al niño y al joven no como objeto de protección sino como sujeto de derecho, para que puedan tener la capacidad de tomar decisiones en los asuntos que los afectan y así dar sentido a aquello que deseen, es decir, a las intervenciones que afectan sus vidas.
Estamos defendiendo un proyecto que involucra a jóvenes que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad, ya que necesitan el acompañamiento de los adultos para poder crecer saludablemente, participar de la vida en comunidad y desenvolver sus capacidades hasta alcanzar la adultez. Por lo tanto, el Estado y la ciudadanía adulta en su conjunto son los responsables de garantizar y procurar la máxima satisfacción de tales derechos que, como mencionamos anteriormente, la Constitución Nacional contempla desde 1994.
Si bien estar con la familia es un derecho que tienen todos los niños, niñas y adolescentes, encontramos diversas razones por las que ellos viven sin el cuidado de sus padres. En este caso estamos ante una situación particular y según relevamientos realizados hay un número muy importante de niños, niñas y adolescentes que se encuentran sin cuidado parental, más precisamente 12.675. La mitad de ellos tiene entre 13 y 17 años de edad y reside en instituciones de cuidado que forman parte del sistema de protección integral. Al cumplir los 18 años de edad deben dejar la institución en la que viven y se encuentran ante distintas situaciones que deben enfrentar. Por estos motivos consideramos que deben contar con todas las herramientas para poder cumplir sus objetivos y fomentar la autonomía desde el primer día.
Es nuestro trabajo que la sociedad conozca y se sensibilice con los niños, niñas y jóvenes que están en esta situación, sobre todo en la etapa de transición hacia la vida adulta.
Considero que los jóvenes, cualquiera sea su situación particular, solo pueden sentirse incluidos en una sociedad justa a través de un trabajo digno y creativo, donde puedan ser protagonistas de su propia vida y de la construcción del país que todos soñamos.
Es importante que los jóvenes se preparen, que adquieran conocimientos, que sepan cómo se van produciendo los acontecimientos, sobre todo hoy, donde los medios de comunicación y las redes sociales son importantes y solo nos cuentan los que a algunos les conviene.
Repito: necesitamos jóvenes preparados, para que tomen sus decisiones y actúen siempre con las ideas y convicciones bien claras.
Por las razones expuestas, acompañamos este proyecto de ley.