1. La deuda real
Señor presidente: la Secretaría de Finanzas informa que a fines de 2012 la deuda pública de la Nación con acreedores privados, organismos multilaterales y otros países sumaba US$ 82.696 millones, lo que equivalía a 18,8 % del PBI (medido al tipo oficial).
> En 2005 representaba US$ 191.000 millones.
> Vale recordar que buena parte de la caída en esa deuda neta ocurrió cuando el gobierno se apropió de los bonos que estaban en cartera de los fondos jubilatorios privados.
> Si a ese subtotal se le adiciona lo adeudado a entes del sector público (BCRA, FGS, BNA y otros), se arriba a una Deuda Pública Nacional de US$ 197.464 millones a fin de 2012, equivalente a 44,9 % del PBI.
> La mayor parte de la deuda pública —48%— está nominada en dólares y 10% lo está en euros.
> 23% está en pesos sin cláusula de ajuste y 18% en pesos ajustables por CER.
> El análisis de esos números nos muestra que el declamado proceso de desendeudamiento nunca ocurrió.
> El gobierno informa que la deuda pública bruta representa sólo 44,9% del PBI pero dicho ratio está subestimado por efecto de la sobreestimación del producto que supone su valuación al tipo de cambio oficial.
* Si corregimos el valor del PBI en dólares, el ratio se ubicaría por encima de 60%.
> En 2do. lugar, existe una variedad de compromisos no contabilizados.
> Es el caso de los bonos no ingresados al canje y de la deuda emergente de los juicios ante tribunales arbitrales internacionales.
* Una estimación conservadora de esas obligaciones llevarían el ratio a no menos de 75%.
> Los juicios previsionales por incorrecta liquidación de los haberes agregarían otro 5%.
> Esto quiere decir que una valuación precisa del PBI y la inclusión de los diversos pasivos no computados eleva el ratio de deuda pública a un nada confortable 80% del PBI.
> Otro problema es nuestra presente incapacidad para refinanciar vencimientos de deuda.
> No es lo mismo tener un endeudamiento elevado cuando existe la posibilidad de financiarse en el mercado que cuando el acceso está cortado.
> Y tanto peor por cuanto nuestras cuentas fiscales son crecientemente deficitarias debido a la suba vertiginosa del gasto público y una aguda pérdida de divisas amenaza llevarnos de cabeza a una crisis del balance de pagos.
> La incapacidad para generar las divisas suficientes para atender las salidas ha obligado a atender los compromisos de deuda con el stock de reservas internacionales.
* Como es evidente, el saldo de reservas es insuficiente para cancelar los vencimientos de deuda con acreedores privados y del exterior durante los próximos 2 años y medio.
> El stock total de deuda pública aumentó US$ 18.501 millones en 2012, incremento que se explica por el mayor endeudamiento con los propios organismos estatales.
> La deuda intrasector público ya representa más de una cuarta parte —26%— del PBI.
> De esa porción, más de la mitad está en manos del BCRA y el resto se reparte entre la ANSES y el Banco Nación.
> 33% de la deuda pública total corresponde al BCRA; en 2005 representaba apenas 6%.
> 29% corresponde a deuda con acreedores privados
> Otro 16% de la deuda pública figura en los activos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad del Sistema de Seguridad Social.
> Banco Nación y otros organismos son acreedores de poco menos del 10%.
> Los organismos internacionales representan 13% del total.
> Esto significa que 59% del total de deuda está contabilizado en los activos de organismos descentralizados.
> Y acarrea un deterioro progresivo de la calidad de los activos de la autoridad monetaria, del fondo de la ANSES y del Banco Nación.
> A fines del 2005, la deuda en manos del sector público representaba sólo 8% del stock total.
> Corresponde dedicar atención al hincapié que hace el gobierno a la conveniencia de que una parte sustantiva de sus obligaciones sean con organismos descentralizados.
> Esa posición asume que las obligaciones intrasector público no tienen importancia porque podrían ser refinanciadas indefinidamente.
> De hecho, las proyecciones de caja de la Secretaría de Finanzas se concentran en la cancelación de esa deuda (tampoco asumen cancelaciones por cupones PBI).
> Asumir un roll over casi perpetuo implica que, en la práctica, el valor de esos activos —en los libros del BCRA, el FGS o el BNA— sería nulo.
> Así, el gobierno está reconociendo pérdidas millonarias en los mismos organismos a los cuales falazmente atribuye “utilidades”, a efectos de que le giren fondos al siempre sediento Tesoro.
> En el caso del FGS, la deuda pública representa más de 60% de sus activos, lo que deja en claro que el sistema previsional está quebrado y marcha a inevitable default.
> En lo que respecta al BNA, la exposición al sector público representa 45% del activo, lo que equivale a 5 veces su patrimonio; reconocer que el Tesoro no va cancelar esas obligaciones significaría su quiebra inmediata.
> Para el BCRA, previsionar por incobrables sus acreencias contra el Tesoro implicaría la quiebra de la institución, pues cuadruplican su patrimonio y representan 58% de sus activos.
> Cuando se examina la real situación del endeudamiento estatal se entiende la acendrada desconfianza respecto a la moneda y otros pasivos financieros como las LEBAC, NOBAC y CEDIN.
Estos datos revelan que en los fundamentos la señora presidente nos miente con su relato de la disminución de la deuda durante la década kirchnerista.
Es verdad, se pagó mucho a los acreedores internacionales, pero se endeudó en los organismos nacionales, y en el no pago del 82% móvil de los jubilados.
Es verdad la Argentina pagó entre los años 2003 y 2012 US$ 173.733 millones:
41.044 millones del sector público,
81.487 millones del sector privado
51.201 millones a organismos multilaterales de crédito.
Pero durante este período se extrajeron suculentos recursos del BCRA, el FGS y el BNA para financiar el déficit, para financiar por ejemplo su errada política energética, y hoy en estos organismos figuran en sus activos papelitos puestos por el kirchnerismo, que si se los declara incobrables, se los manda a quiebra y si se los sigue contabilizando como créditos, entonces es deuda pública.
2. Accionar del gobierno:
El gobierno reacciona tardíamente a los crecientes desafíos económicos y políticos que se le presentan al país. La reapertura del canje tras el fallo negativo por parte de la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York (CdA) en el litigio de la deuda en Nueva York amplió la incertidumbre sobre un eventual levantamiento de la medida cautelar (stay) que suspende el cumplimiento del fallo hasta tanto la Corte Suprema de Justicia se expida sobre si acepta o no el pedido de revisión efectuado por la República (writ of certiorari). Durante la última semana los activos financieros y el dólar en los mercados no oficiales reflejaron este contexto.
El gobierno falló la estrategia. De haberse tomado esta medida en ocasión de la reapertura de 2010, el fallo de primera instancia y de la CdA no habrían acontecido y, tampoco el riesgo de default técnico en el que la situación actual deja a nuestros títulos de deuda internacionales. La vigencia de la Ley Cerrojo fue un argumento clave a la hora de definir la violación de la cláusula pari passu. Lo más controversial del anuncio es su timing y las consecuencias sobre el mantenimiento de la medida cautelar (stay).
Asimismo, en la medida en que se sostenga desde el discurso político el argumento de la elegililidad en la voluntad de pago a los holdouts del capital adeudado junto a los intereses corridos y sus punitorios, discriminando la deuda al Bank of New York –BoNY- a los fondos de inversión y a los denominados "me too" (en general, bonistas italianos) la actual propuesta del gobierno en sí misma será contradictoria con sus verdaderas intenciones.
De acuerdo con la historia de los 2 canjes podemos ver que la República Argentina tuvo sus razones atendibles que permitieron ver que el resultado de la reestructuración fue bueno porque comprendió al 93% de la deuda quedando fuera sólo los fondos buitre.
Puesto que estas operaciones las podemos comparar con los concursos de acreedores, y en amplia mayoría resolvieron la relación de los acreedores con su deudor en default, entonces un 7% no debería hacer caer este acuerdo, pero algo se hizo mal para que hoy tengamos fallos adversos y probabilidad de caer nuevamente en default.
Desde el oficialismo se patalea por la decisión del juez de EEUU. Como un niño recriminado se toman posiciones imberbes e irresponsables. Desde la UCR estamos, como lo estuvimos en los canjes del 2005 y 2010, dispuestos a “sacarles las papas del fuego”.
Pero por esta actitud cabal no entiendan que adherimos a muchas de las actitudes y dichos del FpV.
Sabemos que los fondos buitre existen y se aprovechan de situaciones de endeblez, en este caso de países con graves problemas en su economía, que son constituidos en “guaridas fiscales”, que compran títulos de deuda por valores muy por debajo de la par y luego la reclaman toda.
Con mis asesores en economía nos preguntábamos si aquellos que compraron tierras fiscales en el Calafate a valores irrisorios aprovechándose de la situación y de su poder y que constituyeron empresas en paraísos fiscales… ¿los deberíamos denominar también “buitres”?
3. Cómo se paga la deuda y consecuencias.
El gobierno utiliza arbitrariamente las reservas y se apodera de fondos de otras dependencias oficiales. Tales apropiaciones se hacen bajo el engañoso concepto del desendeudamiento del sector público, cuando la realidad no es otra cosa que una ortodoxa cancelación de la deuda externa y una irresponsable generación de nueva deuda Intra-Estado que lleva el endeudamiento a niveles superiores a la reestructuración encarada por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna en 2004/2005, mediante impugnables decretos del Poder Ejecutivo.
El desendeudamiento del sector público no es sino otro mito económico y no como se lo proclama en los discursos oficiales. En términos nominales, la Argentina está más endeudada que en el momento previo a la reestructuración de deuda de 2005. Durante el gobierno de Cristina Fernández a la fecha la deuda pública creció un 37%.
Según datos del Banco Central, las reservas cerraron el último día de julio en US$ 37.026 millones tras perforar el piso de los US$37.000 el miércoles 30/07. El nivel de divisas ha quedado por debajo de la marca del 5 de febrero de 2001 cuando durante la presidencia de Fernando de la Rúa se contabilizaban unos US$37.034 millones.
Se trata del nivel más bajo desde el 4 abril de 2007, durante la presidencia de Néstor Kirchner, cuando sumaban 37.002 millones.
De esta manera, las reservas del BCRA perdieron casi 15% en el primer semestre del año, y unos US$6.366 millones al 30 de julio. En comparación interanual, las reservas perdieron 21,1% o US$9.894 millones desde los US$46.818 millones del 31 de julio de 2012.
Respecto del récord histórico del 26 de enero de 2011, en US$52.654 millones, perdieron US$15.730 millones o 29,9 por ciento.
Mientras en la Argentina las reservas de la autoridad monetaria decrecieron, en Uruguay subieron 74 por ciento, en Perú sumaron 47 por ciento, en Chile ganaron 27 por ciento y en Brasil escalaron 19 por ciento, desde las restricciones cambiarias implementadas aquí.
Por otro lado las cajas históricas a las que echó mano el kirchnerismo durante 10 años para múltiples propósitos, la ANSES y el Banco Central, además de estar agotándose, ya no alcanzan para tapar los desajustes del modelo.
El 02 de setiembre Ricardo Echegaray debió reconocer que el déficit fiscal en los primeros 6 meses del año alcanza los $ 13.789 millones, lo que representa un aumento del 33,3% interanual.
El gobierno nacional reconoció el aumento del rojo en el déficit fiscal correspondiente a los primeros seis meses del año: el aumento interanual fue del 33% con -$ 13.789 millones.
Pero las razones ahora son otras, como el impulso "de los programas destinados a infraestructura económica y social".
La cifra trepa a más del doble si se tiene en cuenta que hubo un auxilio por parte del Banco Central de $ 10.551 millones (que también aumentó con respecto a 2012 en un 128%) y de la ANSES, que aportó $ 7.399 millones y otros $ 700 millones de otros organismos, entre enero y junio.
4. En síntesis
• Pese al empecinado discurso oficial de un supuesto desendeudamiento público, la deuda del Estado, directa e indirecta, sigue creciendo en forma relevante.
• Paralelamente, suben los pagos de servicios de esa deuda, en particular por concepto de intereses y cupones ligados al PBI.
• El fuerte crecimiento de la Deuda y sus Servicios pesa en forma determinante como factor causal del Déficit Fiscal.
En resumen, luego de administrar 10 años tenemos que:
1. Existía al inicio un presupuesto nacional de $ 57.000 millones, hoy es de $ 680.000 millones, 12 veces más.
2. La deuda en default era de US$ 81.836, es decir $ 81.836, al 31/12/01.
3. Según la Secretaría de Finanzas la deuda al 31/12/12, sin incluir lo que se debe a los organismos nacionales, es de US$ 82.696 millones, que al cambio oficial de $ 5,70 es de $471.367 millones.
4. Casi 6 veces más luego de las quitas del 70% y los pagos realizados.
5. Si no aprobamos hoy este proyecto en forma urgente el oficialismo llevaría nuevamente al país a un default.
Porque la verdad es la única realidad, porque contaron con los recursos económicos, legales y políticos y nuevamente le tenemos que sancionar otro salvataje, sólo me puedo decir que son administradores inoperantes e inútiles.